Fluor.

 
Historia del flúor:

  

Fue a partir de observaciones hechas por odontólogos estadounidenses y europeos a principio del siglo XX que se descubrió el efecto protector del fluoruro sobre la caries. La presencia del "esmalte moteado" en niños (dientes con pigmentaciones de color café) permitió revelar los efectos de los iones de fluoruros en los dientes. Los fluoruros se encuentran naturalmente en el agua, pero en las comunidades donde se observaba el "esmalte moteado", se encontraban en concentraciones inusualmente altas. Además de las pigmentaciones, condición que pasó a llamarse "fluorosis", estas comunidades presentaban menor prevalencia de caries, lo que motivó a los investigadores a buscar el nivel óptimo de fluoruros en el agua de consumo, para maximizar su efecto protector y minimizar el riesgo de fluorosis en la población.

 H.T. Dean, del “National Institutes of Health” Estados Unidos, planteó que ese nivel óptimo de fluoruros estaba alrededor de 1 ppm (1 mg/1), admitiendo pequeñas variaciones según la temperatura ambiental. La Asociación Dental Americana recomendó oficialmente la fluoración del agua potable para la prevención de caries en la población de Estados Unidos en la década de los 50, propuesta que fue apoyada posteriormente por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, extendiéndose su aplicación a diversos países en el mundo.

 A pesar del impacto que generó en la salud pública y en la odontología el descubrimiento del rol de los fluoruros en la prevención de la caries, la fluoración del agua potable ha sido objeto de intensas discusiones éticas. Mientras algunos la celebran como uno de los diez principales logros de la Salud Pública en el siglo XX, otros consideran que es una medida poco ética que viola principios bioéticos fundamentales.

  

 

 El mecanismo de acción del flúor

 

1) Los fluoruros actúan prioritariamente en forma tópica, durante el proceso de remineralización de las lesiones incipientes, el que ocurre en el periodo posteruptivo de los dientes.
 
2) Los fluoruros pueden minimizar la pérdida de minerales de la superficie del cristal de hidroxiapatita y favorecer la remineralización por inclusión de sales de calcio y fosfatos. Por su acción predominantemente posteruptiva, se requiere su contacto permanente y de por vida, con el diente. Cuando la remineralización se efectúa en presencia de fluoruros, el cristal reconstruido es más ácido-resistente que el esmalte original y este efecto es evidente, aún con bajas concentraciones de fluoruros (< 0.1 ppm) presentes en la interfase acuosa que rodea a los cristales.
 
3) Los fluoruros tienen efecto sobre el ciclo glicolítico de las bacterias bucales, reduciendo la producción de ácidos desmineralizantes e interfiriendo con la regulación enzimática del metabolismo de los carbohidratos. Este efecto reduce la acumulación de polisacáridos intra y extracelulares importantes en los procesos de adhesión y acumularon de placa microbiana.
 
 
 
 
Reflexión
 
Mediante uno de sus efectos no deseados del fluor hoy en día (Fluorosis), fue descubierto el gran efecto protector del flúor en la cavidad oral.  Estudios en el agua descubrieron grandes cantidades de flúor, esto a la vez fue asociado a la poca prevalencia de lesiones de caries de la población y se pudo determinar como un factor beneficioso en el control de lesiones cariosas. Es así como hoy en día se han desarrollado diferentes métodos para administrar flúor como colutorios, barnices, pastas dentales e incluso su adición al agua  siendo este un tema de gran controvercia actual.
 
 En un debate organizado como grupo, pudimos ver las grandes ventajas y desventajas que el fluor nos puede proporcionar mediante su presencia en agua.  Entre estos como factores positivos se informó que la cantidad presente de fluor esta muy por debajo de la dosis dañinas, que es una buena forma de llegar a toda una población,  sobre todo a las de escasos recursos los cuales pueden presentar deficit de fluor. Como factores negativos de su administración en el agua se señaló que la incorporación tópica es la recomendada y no la sistémica ya que el fluor es acumulativo y tóxico para el organismo, también que la aplicación de éste depende totalmente del riesgo cariogénico de cada paciente,  siendo no el mismo para toda una población. Como bién sabemos la caries dental es un proceso dinámico y multifactorial por lo que administrando fluor no nos asegura que no se forma una lesión cariosa ya que otros factores pueden seguir actuando , como lo son:  dieta, saliva, hábitos etc.  Como grupo al térrmino del debate llegamos a un conceso de que es necesario  ver los costos y beneficios que se le otorga a la población, pero que a nadie se le puede obligar a tener fluor en el  agua, por lo que se pasa a llevar la autonomía de la persona, no estando de acuerdo con la incorporación de este elemento en el agua.
 
Sin embargo, es un tema que sigue creando controversias y gran desconocimiento a los pacientes como a profesionales de la salud, no tanto en sí por beneficio  para la salud dental (como agente reductor de caries), sino, si realmente es necesario en todos los pacientes.
 
Es por ello que el profesional Odontólogo debe estar preparado para la elección que tome con respecto a la utilización  de este producto. A pesar del impacto que generó en la salud pública y en la odontología el descubrimiento del rol de los fluoruros en la prevención de la caries, la fluoración del agua potable ha sido objeto de intensas discusiones éticas. Mientras algunos la celebran como uno de los diez principales logros de la Salud Pública en el siglo XX, otros consideran que es una medida poco ética que viola principios bioéticos fundamentales.